¿Por qué nuestra sociedad es tan violenta?

Si hablamos de violencia y de cultura en la concepción freudiana nos tenemos que remitir al famoso texto de Freud, El Malestar en la Cultura. Allí plantea que la violencia, la agresión y la agresividad, son cosas diferentes. Hay dos pulsiones: la de muerte, que es el origen de la violencia, funcionalmente, y la pulsión erótica.

La cultura surge como una forma de generar un espacio que permita soportar esta violencia a través de la pulsión erótica, del Eros. Es decir, surge como una forma de permitir las relaciones libidinales, las relaciones humanas.

A partir de ahí, hay un malestar propio en la cultura que tiene que ver con esta condición pulsional, con esta condición agresiva originaria del ser humano.

Por supuesto, en la historia de la humanidad va a haber cultura que tiende a desplazar esta violencia, en formas diferentes, o cultura que tienda a generar esta violencia.

El capitalismo mundializado tiende a generar relaciones de violencia, de ruptura de los vínculos de solidaridad; éste es el fenómeno. En otras culturas esto estaba más contenido.

Partiendo de esta base, se debe diferenciar agresividad, agresión y violencia. Sencillamente dicho, la agresividad está ligada a la potencia, permite sostener la posibilidad de potencia que todos tenemos (causalmente, los fenómenos de impotencia están ligados a un mal vínculo con la agresividad).

La agresión está ligada a una defensa con la naturaleza o a una toma de distancia necesaria con el otro; en cambio, la violencia, está ligada a la violencia destructiva o autodestructiva; en definitiva, la violencia es autodestructiva porque matar al otro implica matarme a mí mismo como ser humano.

Freud habla de esta pulsión originaria de agresividad, de agresión y de violencia, y habla del odio como efecto de la pulsión de muerte y está hablando de la posibilidad de desplazar esta violencia destructiva y autodestructiva en formas de agresión o de agresividad, en formas de tipo creativa puesto que en todo proceso creativo se pone en juego el fenómeno de agresión o de agresividad. Siempre para poder crear algo tenemos que destruir algo. Para poder crear el papel tenemos que destruir un árbol.

Pero otro es este fenómeno, esta tendencia a la violencia, a la crueldad que, en última instancia, nos hace humanos. Pensemos que antes de descubrirse las tumbas, lo que se descubrió fue el primer cráneo fracturado. El gran crimen de Caín que aparece en la Biblia es el primer hecho inquietante en la historia de la humanidad. Cuando Caín mata al hermano, huye. Y funda la primera ciudad.

La ciudad de Caín está por fuera de las leyes de Dios. Y Caín pone como condición que las leyes de esa ciudad sean las de los seres humanos; ahora, la ciudad está por fuera de la naturaleza.

El origen mítico de la ciudad es a partir de un crimen y de una ciudad en donde los seres humanos nos tenemos que dar nuestras propias pautas organizativas. Si tomamos ese origen mítico con el mundo de hoy que, prácticamente es un gran conjunto de ciudades, aparece este desafío, el de encontrar formas organizativas que impliquen solidaridad.

Sea como sea, el ocuparse de uno mismo y superarse como persona, es sin duda la mejor forma de empezar a ayudar a los demás y de formar en definitiva una sociedad menos violenta y más cooperativa.

04. septiembre 2015 by portalciudadano
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