Un servicio profesional a quien no puede pagarlo

Tres jóvenes voluntarias de la Fundación Trascender cuentan cómo desde su profesión prestan ayuda a instituciones y personas de escasos recursos.

Magdalena Echeverría Faz

En el mundo, la caridad ha ido cambiando y se ha ido profesionalizando cada vez más. Ya no bastan las visitas a hogares o servir una taza de café, cada vez más se requiere que los recursos sean manejados de forma similar a una empresa privada y que se obtenga la mayor utilidad por cada peso gastado. Por esta razón, cada vez son más necesarios los profesionales dispuestos a aportar con su trabajo a una fundación, entregando tiempo, conocimientos, experiencia y habilidades a un proyecto específico.

Para agrupar y organizar a voluntarios nació la Fundación Trascender que asesora a otras instituciones, busca profesionales adecuados y hace evaluaciones de desempeño.

¿Cómo ayudar?

Trascender es una institución que administra una red de profesionales voluntarios prestando asesorías integrales y haciendo evaluación de los resultados obtenidos. Como cualquier fundación, recibe apoyo económico de donantes que pueden ser socios individuales y empresas colaboradoras. Actualmente, hay más de 600 profesionales, de distintas áreas, dispuestos a ser asignados a cualquier trabajo requerido por distintas corporaciones.

Claudia Parada, abogada:

Solucionar problemas

Para Claudia Parada, lo más valioso de su voluntariado es que se entrega un aporte especializado a una persona que de otra forma no tendría acceso a ese nivel de profesionalismo. “Son profesionales de elite, como médicos, sicólogos, diseñadores dispuestos a ofrecer esa capacitación que tiene la suerte de tener”, asegura.

Claudia Parada es abogada de familia y, por su trabajo, ve casos de tuiciones, adopciones, separaciones, pensiones y violencia intrafamiliar.

“La familia es el área más necesitada del derecho. Sólo para dimensionar, ingresan a los Tribunales de Familia unos 900 casos de violencia intrafamiliar a la semana”, dice.

Claudia, como voluntaria de la Fundación Trascender, asesoró durante un año a la casa de acogida del Hogar de Cristo que recibe a las mujeres y sus hijos que han vivido violencia intrafamiliar; además, realizó una capacitación profesional para los funcionarios del Consejo de Defensa del Niño exponiéndoles los últimos cambios legislativos para que ellos, sociólogos, asistentes sociales, y profesores, pudieran explicarlos a los familiares de los niños.

“Uno se compromete con la tarea y quiere que resulte, uno es parte de un proceso que le permitirá a esa gente rehacer su vida”, asegura esta abogada que sigue recibiendo visitas y tomando causas en su oficina.

“Al final, uno se siente en la obligación de ayudar. No te puedes hacer la lesa si puedes entregarle una posibilidad a alguien que no la tiene”, dice. “Hacen falta abogados de familia porque son muchos los conflictos domésticos”.

Con respecto al tiempo que se le dedica a un proyecto, Claudia asegura que es variable y flexible. “Un proyecto pueden ser unas 12 horas al mes. Sólo es cosa de organizarse”.

Catherine Tornel, analista:

Dar un paso más allá

Una noche, mientras veía televisión, alcanzó a captar una nota sobre una fundación que asesoraba a microempresarios. Quiso ir más allá, buscó en internet y encontró en Trascender una forma de ayudar desde su propia profesión.

En la fundación la contactaron con la ONG Conafreco para que evaluara un proyecto de traslados de documentos en moto. El proyecto es liderado por un hombre que estuvo en la cárcel y que sabe lo difícil que es encontrar una fuente laboral una vez libre. Por eso, él quiso involucrar a personas que gozan de beneficios diurnos. La selección la realizó el personal interno de la Penitenciaría, sicólogos y gendarmes.

“La gente que tiene reclusión nocturna son personas que han demostrado cumplir con los compromisos y ser responsables con los beneficios otorgados”, asegura Catherine.”Aquí hay gente que se la está jugando por confiar en la gente y darle una oportunidad”, dice.

La tarea de Catherine, analista de inversiones de AFP Provida, consistió en evaluar el proyecto y establecer ciertas normas internas como ventas mínimas y cuántos trabajadores se pueden contratar dependiendo de las ventas, entre otros. Además, elaboró presentaciones financieras para que el proyecto pudiera ser expuesto a distintos inversionistas y futuros clientes. Y ya tiene asegurados a algunos.”Aquí uno se involucra muchísimo, si me llego a equivocar o algo sale mal, estaría haciéndose un daño a todo el proyecto. Hay un enorme compromiso porque uno está viendo el efecto directo de lo que hace”, afirma Catherine.

Ella se siente más útil haciendo un voluntariado desde la perspectiva de su profesión, porque cree que lo más valioso que se logra con este sistema es dar una ayuda a largo plazo, entregando a las personas herramientas para desenvolverse en el futuro.

Además, ella asegura que esto ayuda a quien realmente lo necesita, y que permite contar con flexibilidad de horarios, algo muy importante para un profesional.

“Éste es mi cable a tierra porque el mundo de las inversiones es quizás el que está más alejaddo de la labor social. Ayudar a otra gente da una visión global”, dice.

Loreto Molina, sicóloga:

Consultoría gratuita

Un sicólogo organizacional puede generar valiosos cambios dentro de una institución, generando más estabilidad y compromiso dentro de ella.

Eso bien lo saben en la Fundación Nuestros Hijos, que antes de que Loreto Molina les realizara un nuevo programa de selección y reclutamiento de voluntarios, se demoraban más de tres meses en obtener uno. Era un proceso engorroso para los interesados, caro para la fundación y que no hacía distinciones entre las cualidades de los postulantes.

Loreto fue contactada por la Fundación Trascender para asesorar a esta institución que trabaja con niños con cáncer. Ella elaboró un nuevo programa que permite distinguir cuáles son las habilidades específicas de los voluntarios y reclutar a 15 personas al mes.

“Éste es un sistema de consultoría similar a una empresa privada con mediciones eficientes de los resultados, lo que es atractivo para los privados que hacen donaciones”, dice Loreto.

El sistema funciona definiendo metas y tiempos. “Uno puede ayudar cualquier cantidad a alguien que, de otro modo, no tendría acceso. ¿Cuánto costaría pagar por una asesoría de este tipo? Muchísimo”, señala.

“Es difícil encontrar algo donde se pueda aprovechar, en beneficio de otros, las fortalezas profesionales propias”, dice. “A mí me hace sentido ayudar haciendo lo que más sabes”.

Los proyectos en los que se ha visto involucrada Loreto, y otros voluntarios profesionales, son temporales. Esto es atractivo para ella porque como profesional no puede estar segura de contar con tiempo disponible sostenidamente.

“No creo que sean más de 3 horas a la semana, pero como es un tema afín a tu trabajo, uno le está dando vuelta permanentemente”, asegura.

11. enero 2015 por portalciudadano
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