Voluntariado: La versión no conocida de los trabajos de verano

Enseñar computación a pobladores o aprender a cuidar la naturaleza son algunas alternativas.

Si no alcanzaste a subirte a los buses que llevaron la semana pasada a la mayoría de los estudiantes a los trabajos de verano, o no lo hiciste porque no te entusiasma la idea de pasar tardes enteras martillando techos, existen alternativas poco usuales para dedicar algunos días de estas vacaciones al servicio de la comunidad.

No es requisito haber sido voluntario antes. Andrea Salinas (27) nunca lo había sido, pero el año pasado cambió por dos semanas la comodidad de su casa y con una centena de jóvenes partió a vivir a una escuela en La Cisterna. Por ese período también dejó de ser diseñadora para convertirse en profesora de computación. Y de las buenas.

Gracias a ella, sus 70 alumnos no sólo aprendieron a usar Internet y hacer trámites en línea; ninguno volvió a escribir sus currículos a mano, como venían haciéndolo. Ahora lo hacen en Word y lo envían por e-mail, como profesionales.

“Fue importante dentro de mi vida encontrar algo en lo que podía ayudar concretamente, que podía ver los resultados y que me hacía bien como persona”, explica sobre su experiencia en los Campamentos de Alfabetización Digital, organizados por la Fundación Mercator ( www.fundacionmercator.cl) para disminuir la brecha digital en Chile.

“Tenía alumnas que su relación con el computador era que lo limpiaban, ¡y con cuidado para que no explotara!”, dice Andrea, pero reconoce que al final del curso, todos, sin importar la edad, lograron manejarlo. Claro que la mayor sorpresa fue que una de sus alumnas le explicó que para ella esos 14 días habían sido más que clases de computación: le habían levantado el autoestima y, sobre todo, le habían ayudado a comunicarse con su hijo sordomudo, que es todo un computín.

El único requisito para formar parte de los Campamentos de Alfabetización Digital -que se dictarán entre el 17 y el 30 de enero en La Granja, La Cisterna, San Ramón, San Joaquín, San Miguel, Lo Prado, Conchalí, Cerro Navia y Pudahuel- es ser mayor de edad y tener conocimientos básicos de computación. Las inscripciones se cierran este jueves.

Para todos los gustos

La Navidad pasada, Alexis Miranda (23) pasó la tarde presentando un espectáculo circense con jóvenes de diferentes poblaciones de Santiago. Y no es de puro payaso, es sólo que le encantan los zancos, los juegos de clavas, la pantomima y el teatro de sombras. Por eso con unos amigos formó el Centro Cultural Ciudad Humana ( ciudadhumana@gmail.com) para enseñarles esto a jóvenes con menos oportunidades.

Con ese mismo propósito crearon la escuela de verano para 300 niños de la Villa Santo Tomás de La Pintana, que parte mañana, pero a la que los interesados mayores de 14 años aún pueden inscribirse.

A los niños no sólo piensan enseñarles a hacer piruetas y acrobacias, también quieren demostrarles la importancia del trabajo en equipo y el respeto. “Yo sé que si a estos niños no les hiciéramos estas actividades estarían en la calle. Acá hay mucha droga, mucha violencia y pocas oportunidades”, señala.

Cuando Tania Villaseñor (23) recién había entrado a la universidad era una citadina cualquiera; pero después de decidirse a partir en carpa con la Red Ambiental de la Universidad de Chile (Rauch) a la Reserva Nacional Altos del Lircay (VII Región), dice que la vida le cambió ciento por ciento.

“Es casi como un recreo, no tienes contacto con nadie de la ciudad, sólo te puedes comunicar por radio y llegas renovado a Santiago. Es lejos la mejor parte de mis vacaciones”, asegura contenta.

La experiencia le gustó tanto, que ya lleva cinco veranos enseñándoles a los turistas y a los niños de la zona a cuidar la naturaleza, siendo guía en caminatas y madrugando para disfrutar con el avistamiento de aves. Este año además piensan crear con el grupo un herbario digital.

Aunque la Rauch privilegia que los inscritos sean alumnos de su casa de estudio, dicen estar abiertos a que todos los interesados participen en esta actividad que parte el 1º de febrero (Rauch.uchile@ gmail.com).

“Lo que Pomaire es a la cerámica, Alhué lo será al mosaico”. Ése, al menos, es el sueño de los estudiantes de la Universidad Santo Tomás que partirán el 16 de enero a esta localidad cercana a Melipilla.

En invierno ya trabajaron con los vecinos, y como entonces las clases de mosaicos dictadas por las alumnas de diseño no dieron abasto para todas las interesadas, este año piensan ir con refuerzos.

“La idea es que cada uno aporte según sus conocimientos”, explica el estudiante Ricardo Añual (27). Por eso las parvularias tendrán la labor de cuidar a los niños mientras sus madres asisten a clases, los futuros ingenieros enseñarán a los lugareños a crear microempresas, y los de veterinaria ayudarán con el cuidado de los animales. Para participar hay que ser alumno de esta universidad y llenar una ficha en el mismo establecimiento.

Durante el año

Para trabajar con presos del Centro de Orientación Juvenil de San Bernardo, hablar con ellos sobre temas de sexualidad y drogadicción, la Fundación Paternitas apoya a un grupo de jóvenes que una vez a la semana va a visitarlos. La idea es estrechar lazos y mostrarles que hay una salida.

Más información http://paternitas.cl/

11. enero 2015 por portalciudadano
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