El factor Intercultural en la calidad de la educación

“El proceso de valoración va en dos direcciones: Que la sociedad chilena valore la cultura mapuche en lo mucho que puede aportar y los mapuches tenemos que valorarnos, valorar lo que somos”, afirma la encargada de educación intercultural de la Fundación Instituto Indígena, Jaqueline Caniguan.

El debate sobre la calidad de la educación sigue abierto, se reinician las movilizaciones estudiantiles y pronto los colegios de la región analizarán sus resultados SIMCE, mientras tanto la interculturalidad sigue buscando su espacio. “El desafío de mejorar la calidad de la educación y salir de los últimos lugares nacionales, pasa por la interculturalidad”, esa es la íntima convicción del presidente de la Fundación Instituto Indígena, Ariel Burgos al analizar los resultados del SIMCE.

La Fundación sostiene hace más de 20 años la única experiencia Intercultural en educación media en la región, el liceo Intercultural Guacolda de Chol Chol, que forma jóvenes en un currículum intercultural incorporando saberes tradicionales mapuches en la formación de especialidades técnicas con un fuerte énfasis en el Mapudungun, que está incorporado como asignatura obligatoria. Desde 2005 tiene planes y programas propios aprobados por el Ministerio de Educación, lo que ha contribuido a afianzar el proyecto educativo.

El liceo Guacolda consiguió una importante alza en el SIMCE 2006, por cuarta vez consecutiva, logrando el primer lugar comunal, con 101 alumnos rindiendo la prueba, obteniendo un aumento de 20 puntos en la prueba de lenguaje marcando 244 puntos y 239 en matemática con un alza de 27 puntos. El alza es significativa, aunque aun está ligeramente bajo la media nacional. Para valorarla hay que entenderla comparativamente con otros colegios con el mismo nivel de vulnerabilidad socioeconómica y ruralidad de sus alumnos. En ese contexto, entre 100 colegios similares, se ubica en el lugar número 12.

Las claves para mejorar

El director del Colegio Hernán Gutiérrez, afirma que se deben combinar en la formación “una dosis alta de afectividad, y también disciplina, responsabilidad, respeto y por cierto con mucha pasión por educar”, asegurando que “se ha ido asentando la idea de que pese a la ruralidad, las debilidades de la formación previa de los alumnos y de cierta privación cultural, nuestro alumnado es plenamente capaz de desarrollar habilidades y capacidades. En nuestro establecimiento no tiene cabida el paradigma del efecto Pigmalión, nuestros profesores confían en sus alumnos y procuran extraer de ello su máximo potencial y observamos con satisfacción como el alumnado responde positivamente”, afirma el director.

Jaqueline Caniguan ha vivido en carne propia los desafíos de la interculturalidad, como alumna mapuche en su etapa escolar y hoy como profesora, lingüista y Jefa del Área Educación del la Fundación Instituto indígena: “El reconocimiento y la valoración de la diversidad cultural genera un circulo virtuoso: valorar la cultura mapuche como algo vivo y actual contribuye a reconocer las capacidades de los alumnos mapuches y esto impacta en el rendimiento académico”, asegura.

“Reconocer que ser mapuche, tener otra cultura y ser capaz de vivir en ambas, es tener un mundo más amplio y completo, es tener algo más y no algo menos. Ese es un cambio radical de mirada, sobretodo para la educación donde siempre subyace el supuesto de que ser mapuche es una especie de defecto y no una virtud”, señala la magíster en lingüística.

Sergio Carihuentro, jefe de unidad técnica pedagógica del liceo Guacolda, atribuye el logro a dos factores: “El convencimiento institucional de que los alumnos mapuches son tan capaces como otros y la apuesta por un proyecto educativo intercultural, que respeta la identidad de los jóvenes, logra un vínculo afectivo distinto entre profesores y alumnos lo que ayuda a elevar la autoestima de los estudiantes, sintiendo orgullo de ser mapuche. Eso es importante para que puedan mejorar su rendimiento escolar” afirma el profesor y magíster en currículo y comunidad educativa.

A juicio de Jaqueline Caniguan: “El gran trabajo del Guacolda ha estado en contribuir a que los alumnos mapuches se vean a sí mismos como personas valiosos, validados y preparados para desenvolverse en varios ámbitos. Eso se nota no solo en los indicadores, sino también en la actitud de los muchachos en cómo se paran frente al mundo”.

13. enero 2015 by portalciudadano
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